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La movilidad hoy en día vive numerosos cambios a los que los ciudadanos debemos de irnos acostumbrando progresivamente. Tras la profunda crisis económica y dadas las numerosas alternativas al desplazamiento que ofrecen nuestras ciudades, hay quienes, aunque lejos de plantearse abandonar el hábito por la posesión total de un vehículo, comienzan a valorar las múltiples e interesantes opciones que existen para hacerse con él.

Las ventas de vehículos se encuentran de nuevo en alza, llegando a superar el millón de unidades al año. Con ello han aumentado también el renting y la financiación en sus diversas formas (casi el 9% más en 2017), pero… ¿conocemos cómo podemos acceder a un turismo?

Necesito cambiar de coche, ¿qué opciones tengo?

Antes de decidirnos, resulta fundamental valorar las diferentes vías a través de las cuales podemos adquirir un automóvil, teniendo en cuenta que, tras la vivienda, es la segunda compra más importante en la que invierten los españoles. La financiación tradicional es un método sin duda rentable, aunque puede no serlo para todos por igual.

Hay que tener en cuenta que gran parte del éxito en la recuperación de las ventas se debe también a los planes de ayuda (PIVE) y a las diversas vías de financiación que se nos ofrecen. Más allá del préstamo personal, hay quienes buscan un control más progresivo del gasto para mantener su equilibrio financiero, y han encontrado en el leasing y el renting nuevas formas de acceder a un coche en el mercado.

Financiación tradicional o préstamo personal

La financiación tradicional o lineal es un método de compra sencillo: se nos concede un préstamo para acceder a la compra del coche y se nos permite pagarlo en plazos que incluyen un interés pactado previamente. El periodo de devolución del préstamo puede alcanzar los ocho años y cubrir el coste íntegro del vehículo o solamente una parte, lo que obliga a abonar una cantidad de entrada.

Este sistema depende, básicamente, de las condiciones que se impongan desde el banco o desde el concesionario. Estas son las entidades más habituales que permiten acceder a la financiación. Normalmente, en el segundo caso, se ofrece un precio final más reducido. Esto quiere decir que pagaremos menos a largo plazo.

Leasing o financiación flexible

Esta opción, en relación al préstamo, es conocida como método de financiación flexible y es más habitual encontrarla en los concesionarios. El leasing ejerce una forma de arrendamiento del coche, pero con ciertas peculiaridades. El préstamo no cubre la totalidad del precio del vehículo, por lo que pagaremos cuotas más bajas, en un plazo que puede alcanzar los cinco años. Una vez terminado, se nos ofrecerá la opción de devolver el coche al concesionario y, si así lo queremos, suscribir un nuevo contrato de leasing para otro modelo; o pagar la parte correspondiente para quedarnos con él en propiedad.

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Por lo tanto, el leasing consiste en un alquiler del vehículo (de al menos dos años), que obliga al pago de una última cuota en caso de querer conseguir la propiedad total de este. Además, se puede realizar un contrato de mantenimiento en caso de avería o desgaste.

Es normal que los pagos mensuales sean más reducidos en comparación con la financiación tradicional (aunque siempre en función de las condiciones). Esto significa que estaremos disfrutando de un coche más caro por menos dinero y sin la exigencia de abonar un pago de entrada inicial. Los beneficios fiscales para un autónomo o un negocio pueden ser muy interesantes, como veremos más adelante.

Renting o alquiler temporal

El renting es una tercera opción que consiste en un alquiler de larga duración –normalmente, entre uno y diez años– de un vehículo totalmente nuevo. Se paga una cuota mensual estipulada que incluye gastos derivados de su uso como el mantenimiento o el seguro. En el renting no existe la opción de quedarse en propiedad el vehículo al finalizar el contrato. En cambio, sí se ofrece la posibilidad de prorrogarlo, junto con numerosas ventajas por acogerse a esta opción.

Al no ser propietarios del coche, no podremos tomar ninguna decisión que le afecte sin el visto bueno de la compañía, como por ejemplo modificaciones del equipo de sonido, tintado de lunas o un cambio de color. El contrato incluye, además, un límite anual de kilómetros recorridos, En caso de superarlo, nos obligará a abonar el coste de recargo correspondiente. En caso contrario, posiblemente recibiremos una compensación.

Entonces… ¿Qué opción me interesa más?

Esta es una cuestión cuya respuesta depende únicamente de tus necesidades, aunque aquí intentaremos ponértelo más fácil. ¿Financiar con un préstamo? ¿Contratarlo con un leasing y optar a comprarlo? ¿O alquilarlo con un renting?

Adquirir un vehículo en propiedad es una buena alternativa si lo consideras una opción de futuro y crees que su uso se alargará en el tiempo, independientemente de si está o no financiado. Si te han concedido un préstamo y ya terminas de pagarlo, puedes olvidarte de más cuotas mensuales y disfrutar de él.

El renting quizá sea la opción que contempla un público más específico. Al ser un alquiler sin préstamo (como sí tienen las opciones anteriores), está orientado a quienes no desean un vehículo en propiedad, pero sí obtener ciertas ventajas en una alternativa a la compra. En este conjunto podríamos incluir a conductores noveles que tenga dificultades para encontrar financiación a la compra y no deseen pagar una entrada; consumidores de vehículos de último modelo que se interesen por los últimos cambios tecnológicos; nuevos usuarios de coches eléctricos o híbridos atraídos por iniciar el salto “eco”; o alguien que tenga que trasladarse constantemente de país por motivos personales o laborales.

Al igual que el leasing, el renting ofrece algunas ventajas fiscales muy interesantes para empresas o autónomos. Una de ellas es la desgravación del IVA, que además se devenga por cada cuota y no íntegramente al inicio, como ocurre en otros casos. También se considera un gasto fiscalmente deducible para el Impuesto de Sociedades o el IRPF, según corresponda.

El leasing, por su parte, parece ser la mejor opción para aquellos que no estén convencidos entre poseer un vehículo o no, ya que permite probar el modelo durante un tiempo antes de decidirse.

Kia ofrece opciones como el renting de vehículos, el leasing o la financiación para adaptar su oferta a todo tipo de clientes.

Imágenes | KIA iStock SIphotography SeventyFour