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Estamos viviendo un cambio importante en el sector del automóvil. Puede que a simple vista no seamos capaces de notar la metamorfosis que se gesta poco a poco, modelo tras modelo. Sin embargo, ocultos a la vista, esos cambios hacen de los coches modernos auténticos compendios tecnológicos. Gestiones electrónicas que controlan el motor, asistentes de conducción capaces de reaccionar en milésimas de segundo para evitar accidentes, conexión a internet y, dentro de poco, sistemas que permitirán que los vehículos hablen entre ellos. Y, por supuesto, la futura conducción autónoma.

Los coches han cambiado mucho aunque no lo parezca y cambiarán todavía más. Llegará un día en que el propio automóvil salga del garaje, acuda al taller para la revisión y vuelva a casa por su cuenta, sin que tengamos que hacer nada. No hará falta pedir a un amigo que nos acerque a la estación de tren o al aeropuerto cuando vayamos a irnos de vacaciones: el coche nos llevará y se marchará a casa solo, para volver a recogernos cuando regresemos. Podremos echarnos una cabezadita durante los viajes o ver películas proyectadas sobre enormes pantallas digitales. Avanzamos hacia un futuro donde la comodidad y la seguridad serán la premisa fundamental.

Como cabe esperar, nunca llueve a gusto de todos. Los más fanáticos de los coches pensarán que es el futuro más espantoso que se puedan imaginar. Un coche, si no se conduce, no tiene sentido para muchos usuarios. Por eso, la conducción autónoma se podrá desconectar, entre otras cosas, como la existencia de circuitos para ‘desmelenarse’ sin peligro para nadie. Pero es un futuro lejano, queda mucho por recorrer y, además, debemos adaptarnos poco a poco, aprender a aprovechar todos esos nuevos sistemas. Algo que no será fácil cuando todavía hay gente que no sabe sacar partido a los modos de conducción que equipan los coches modernos.

Los modos de conducción, esos grandes desconocidos

Desde que la electrónica irrumpió en el automóvil, hay funciones que se han convertido en algo cotidiano y no se les presta la atención necesaria. Las luces se encienden y se apagan solas. Los limpiaparabrisas se conectan cuando caen cuatro gotas sobre el cristal. Poco a poco, desaparece el freno de estacionamiento manual, para ser sustituido por un botón que en muchas ocasiones no hace falta tocar. Sistemas que son un equipamiento de lo más normal. En cambio, los modos de conducción son los grandes olvidados. Y no debería ser así, porque nos ayudan a personalizar nuestra conducción. Es decir, cambian la configuración del coche para adaptar ciertos apartados a nuestros propios gustos o necesidades.

A través de un selector (un botón, una ruleta, desde el menú del ordenador de a bordo…) se puede acceder a varios programas que afectan, por norma general, a la dureza de la dirección, a la respuesta del motor al acelerador, a la forma de actuar de la caja de cambios si la equipa o, en caso de montar algo así, a la suspensión adaptativa. Dependiendo de cada coche, podemos tener desde dos hasta un número indeterminado de modos de conducción. Los más habituales suelen ser los modos ECO, Normal y Sport. Hay ocasiones en las que existe un modo personalizable o bien, alguna que otra opción. Poca explicación necesita cada modo a tenor de sus denominaciones pero, ¿sabes cuándo usarlos?

Cómo usar los modos de conducción

Ese es el principal problema de estos modos, que están ahí, sirven para algo, pero pocos los saben usar. Es más, no todo el mundo sabe que su coche tiene esa función.

El caso es que resultan muy útiles en determinadas circunstancias. Por ejemplo, el modo ECO es perfecto para circular por poblado. El sistema cambia la gestión de los sistemas como el aire acondicionado, la respuesta del motor o la dirección para ofrecer el mejor consumo posible. Todo se presta a una conducción relajada y económica para gastar sólo el combustible necesario.

Activar el modo Normal suele ser interesante para una conducción por carretera, ya sea convencional o una autopista. La gestión siempre ofrecerá el mejor término medio entre prestaciones y consumos, así como una respuesta más rápida, pero también más cómoda y controlable.

Características:
 
  • DISEÑO: el compacto de Kia, totalmente renovado y listo para impresionar
  • TECNOLOGÍA: toda la conectividad, asistencia al conductor y confort que necesitas
  • EFICIENCIA: elige entre una selección de motores gasolina o diésel Euro 6d TEMP

En cuanto al modo Sport, su finalidad es ofrecer toda la potencia disponible lo antes posible, mientras que los sistemas se adaptan para una conducción más decidida y rápida: la dirección se hace más dura, el motor tiene una respuesta mucho más rápida cuando pisamos el acelerador, la caja de cambios estira más las marchas. Normalmente nadie conduce ‘a saco’, por eso este modo es más indicado para adelantamientos en vías de un sólo carril o para circular por carreteras con curvas. Si te gusta conducir ‘alegre’, obviamente, activarás este modo muy a menudo.

Estas pautas pueden trasladarse a otros modos de conducción similares, según sean las condiciones del tráfico o la orografía de la carretera por donde circulamos.

Los modos Normal y Sport del KIA Ceed

Hace pocos meses, Kia presentó el nuevo Ceed, uno de los modelos más importantes de la gama por el segmento al que se dirige y por su nivel de ventas. Se trata de una nueva generación que cambia por completo frente a la saliente y llega con un desarrollo en exclusiva para las carreteras y clientes europeos. Suspensión, chasis, carrocería o habitáculo. Todo es nuevo y presenta un salto adelante importante frente a la anterior generación como, por ejemplo, en el equipamiento tecnológico. Los usuarios le dan mucha importancia a este apartado en sus coches, por eso debe cuidarse con detalles.

Así, el nuevo Kia Ceed puede equipar todos los sistemas modernos de asistencia a la conducción como el asistente dinámico para luces de carretera (High Beam Assist), el sistema de detección de fatiga del conductor (Driver Attention Warning), el sistema de asistencia de mantenimiento de carril (Lane Keeping Assist) o la advertencia de colisión frontal (Forward Collision-Avoidance Assist).

Novedad en el modelo es el asistente para seguimiento de carril con tráfico intenso (Lane Following Assist), un sistema de conducción autónoma de nivel 2capaz de controlar el acelerador, los frenos y la dirección en función de los coches que circulan delante, para mantener el coche en el carril y a una distancia segura del vehículo que nos precede. Esta función es especialmente cómoda cuando nos encontramos parados en un atasco, ya que el coche arranca y frena de manera autónoma, según el movimiento del coche que nos precede.

Y, por supuesto, también equipa dos modos de conducción, Normal y Sport, que se seleccionan mediante el Drive Mode Select. Ambos programas de conducción influyen sobre la dirección y sobre el carácter del motor. El modo Normal es el que funciona por defecto y ofrece una configuración enfocada a la máxima eficiencia y economía de consumo, con una asistencia a la dirección cómoda y suave. Por otro lado, el modo Sport actúa de una forma similar, pero en sentido contrario, es decir, enfocado a las prestaciones. Así, la respuesta del motor hace posible una mayor aceleración ya sea desde parado o en marcha, y añade dureza a la suspensión, así como una mejor respuesta a los movimientos del volante.

Imágenes | Kia